Canción del venidero
A pleno pecho y sol, a patacón por cuadra, a cielo
y a paloma,
a pasos de aire y rama, regreso alucinado a irrumpir
en el día
con la salud rotunda como una bocanada.
Digo que cuando vuelva por estos mismos sitios, a
mil leguas de mí,
en el tiempo incubado,
volverá a ser hermoso morder el aire niño
en la luz que enternece lo mismo que un durazno.
Pienso que va a dolerme, acaso, la memoria
como hoy que he salido de raíz palpitante,
que estaré en una esquina de gente y amapolas,
reconstruyendo todas mis muertes, mis campanas
y que en medio de tanta multitud inocente
volveré a amar un nombre derramado en la sangre,
que construiré una casa de murallas sonoras,
que cantaré a lo loco, que beberé el verano
de manera que todo recobre su potencia
y su flor y su jugo y su tallo y su gracia.
Porque cuando regreso sobre esta luz del día
y piso en esta tierra y me miro en sus charcos,
algo me aguarda y algo me espera todavía
desde el más terco hueso de eternidad y nostalgia
y sé que estuve lejos, que volveré a la muerte,
que por la misma furia regresaré a la vida
y que me gozo y canto y no me pertenezco
y soy el artesano de las puertas del día.
Armando Tejada Gómez
Bajo Estado de Sangre
Torres Agüero Editor - 1986
A pleno pecho y sol, a patacón por cuadra, a cielo
y a paloma,
a pasos de aire y rama, regreso alucinado a irrumpir
en el día
con la salud rotunda como una bocanada.
Digo que cuando vuelva por estos mismos sitios, a
mil leguas de mí,
en el tiempo incubado,
volverá a ser hermoso morder el aire niño
en la luz que enternece lo mismo que un durazno.
Pienso que va a dolerme, acaso, la memoria
como hoy que he salido de raíz palpitante,
que estaré en una esquina de gente y amapolas,
reconstruyendo todas mis muertes, mis campanas
y que en medio de tanta multitud inocente
volveré a amar un nombre derramado en la sangre,
que construiré una casa de murallas sonoras,
que cantaré a lo loco, que beberé el verano
de manera que todo recobre su potencia
y su flor y su jugo y su tallo y su gracia.
Porque cuando regreso sobre esta luz del día
y piso en esta tierra y me miro en sus charcos,
algo me aguarda y algo me espera todavía
desde el más terco hueso de eternidad y nostalgia
y sé que estuve lejos, que volveré a la muerte,
que por la misma furia regresaré a la vida
y que me gozo y canto y no me pertenezco
y soy el artesano de las puertas del día.
Armando Tejada Gómez
Bajo Estado de Sangre
Torres Agüero Editor - 1986
Visite nuestra página web
|